Pase lo que pase, cueste lo que cueste… siempre hacia adelante: insistir, persistir, resistir, y nunca desistir.

Pase lo que pase y cueste lo que cueste, avanzar es una decisión diaria. No siempre se trata de tener claridad, fuerza o certezas; a veces basta con no detenerse. La vida no promete caminos rectos ni resultados inmediatos, pero sí ofrece la oportunidad constante de dar un paso más, incluso cuando el cansancio pesa y las dudas hablan fuerte.

Insistir es volver a intentarlo cuando ya fallaste. Persistir es mantenerte firme cuando el progreso parece lento. Resistir es no rendirte cuando el entorno empuja en contra. Cada una de esas acciones construye carácter, templa el espíritu y demuestra que no todo avance se mide en velocidad, sino en constancia y convicción.

Y nunca desistir no significa ignorar el dolor o negar el miedo, sino decidir que no serán ellos quienes marquen el final de tu historia. Seguir hacia adelante es un acto de fe en uno mismo, una declaración silenciosa de que, aunque el camino sea duro, tu voluntad es más fuerte. Porque mientras sigas avanzando, aún no has perdido.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *