Perderse no siempre es un error; a veces es una señal. La vida tiene una forma curiosa de desordenarnos por dentro cuando nos hemos alejado demasiado de lo que nos hace sentir vivos. Nos perdemos complaciendo expectativas ajenas, cumpliendo rutinas que no elegimos, o sobreviviendo en lugar de vivir.
Por eso, cuando no sepas quién eres, no te busques en el ruido, ni en la prisa, ni en la opinión de los demás. Búscate en las cosas que amas. En eso que haces sin darte cuenta del tiempo. En lo que te calma. En lo que te enciende. En lo que te devuelve a ti.
Porque lo que amas no es casualidad. Es un espejo. Es un mapa. Es un recordatorio silencioso de tu esencia, de quien eras antes de que el mundo intentara moldearte.
Y ahí, justo ahí… siempre vas a encontrarte.









