Enero se despide sin hacer ruido, pero no se va vacío. Se va cargado de intentos, de ajustes silenciosos, de decisiones que quizá nadie vio, pero que marcaron el rumbo. No todo salió como esperabas, y aun así seguiste. Eso también cuenta como victoria.
Fin de mes no es cierre, es pausa. Es mirar atrás sin castigarte y reconocer que sobrevivir a los días difíciles ya es una forma de avanzar. Enero no pide perfección, solo honestidad: ¿qué aprendiste?, ¿qué soltaste?, ¿qué todavía duele pero ya no pesa igual?
Que febrero te encuentre con menos prisa y más claridad. Lo que no floreció este mes tal vez solo estaba echando raíces. 🌱

Deja un comentario