¿Por qué corto lazos sin decir nada? 

A veces corto lazos sin decir nada porque entendí que no todo merece una despedida formal. No todo vínculo necesita un discurso final; algunos simplemente se apagan cuando dejan de nutrir. El silencio, en ocasiones, es la forma más honesta de reconocer que ya no hay diálogo posible.

Corto lazos sin avisar cuando hablar implicaría volver a explicar lo que ya fue ignorado. Cuando mis límites fueron expuestos más de una vez y aun así no fueron respetados. No siempre irse es cobardía; a veces es amor propio en su versión más madura. Hay despedidas que no se anuncian porque se intentaron muchas veces antes, en conversaciones que no fueron escuchadas.

También corto lazos sin decir nada porque aprendí que no todas las personas quieren entender, algunas solo quieren tener razón. Y en esa lucha constante por validar lo evidente, uno se desgasta. Hay momentos en que retirarse en silencio es la manera más elegante de conservar la dignidad.

No es indiferencia. Es paz. No es orgullo. Es autocuidado. A veces el acto más valiente no es quedarse a pelear por un lugar, sino levantarse de la mesa cuando ya no hay respeto. Y aunque el silencio pueda parecer abrupto, para quien se va suele ser el resultado de muchas palabras que ya se dijeron por dentro.


Discover more from Donde Pienso

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Comments

Deja un comentario

Discover more from Donde Pienso

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading