Soltar, sanar y dejar de negociar tu paz

Esta imagen no habla de años, habla de batallas internas.

El trazo recto en 2019 representa la estabilidad aparente, ese momento donde todo parecía bajo control, donde el corazón todavía confiaba sin reservas. Pero entre 2020 y 2021 aparece el caos: el garabato oscuro. No es un simple tropiezo, es el desorden emocional, la confusión, la herida que no se sabía cómo nombrar. Es el tiempo donde uno se pierde tratando de salvar lo que ya estaba roto.

Luego viene 2022 y 2023, donde la línea sigue, pero ya no es igual. Tiembla. Avanza con dudas. Porque soltar no es un acto instantáneo, es un proceso lleno de recaídas silenciosas, de despedidas que se repiten por dentro aunque por fuera ya todo haya terminado.

En 2024 y 2025 la línea comienza a estabilizarse. No porque el dolor desapareció, sino porque la persona cambió. Aprendió. Entendió que la paz vale más que cualquier apego. Que hay batallas que no se ganan insistiendo, sino soltando.

Y entonces llega 2026, la estrella.

No simboliza perfección. Simboliza libertad.

Es el momento en que finalmente dejas de negociar contigo mismo. Cuando entiendes que tu tranquilidad no tiene precio. Que sobreviviste a tu propia tormenta. Que no te rompiste: te reconstruiste.

Porque a veces, el mayor acto de amor propio…

es tener el valor de no volver.


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